¡Ni largo plazo ni previsibilidad! Sin la explícita inserción de los biocombustibles en las políticas para la descarbonización de la matriz energética en general y del transporte y movilidad en particular, de poco sirven estos ámbitos para definir cuestiones coyunturales. ¿Qué propuesta concreta llevará Argentina a la COP27 de Egipto? Respecto al alineamiento de los biocombustibles con la política energética nacional, con excepción de Agricultura -que fue rebajada del rango de ministerio al de secretaría dependiente de Economía-, el resto de los integrantes por el lado oficial de la Comisión de Biocombustibles (ministerios de Economía, Ciencia y Tecnología, Desarrollo Productivo, Ambiente y la Secretaría de Energía), todos ya se han definido por proyectos o planes para imponer un futuro a largo plazo de la movilidad que apuesta al GNC, a la electromovilidad a baterías o al hidrógeno, excluyendo a los biocombustibles y a los motores de combustión interna, que son ambientalmente mucho más eficientes, más baratos y de menores requerimientos de inversiones, cuando utilizan los derivados del agro. Los mercados de “corte no obligatorio” son inviables mientras no se definan mecanismos que equiparen debidamente los efectos ambientales de los combustibles fósiles con los de los biocombustibles de carbono neutro. Hasta tanto, el crecimiento de estos debe sustentarse en el corte obligatorio y/o acompañarlo de diferenciales impositivos o bonos ambientales que compensen las desigualdades. También, es imprescindible que las fórmulas de precio incluyan mecanismos de ajuste vinculados a la evolución de los precios de los combustibles fósiles.

Santiago José Paz 

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